El 2021 abre con COBRA KAI la tercera temporada.

El 2021 abre con COBRA KAI la tercera temporada.

El héroe confiado y el antihéroe que no se deconstruyó. Ellos, los íconos del viejo Karate Kid, son el alma y los puños más sutiles en esta serie magnética: Cobra Kai.

¿Quién había tirado la primera patada en el filme original de 1984? Cobra Kai, una banda de karatecas malignos instruidos por John Kreese (mentor del bullying sangriento que le hacía Johnny a Daniel) extendió al siglo XXI sus resentimientos contra la honorable legión de Daniel, inspirada en el fallecido Sr. Miyagi (Pat Morita).

Ralph Macchio y William Zabka vuelven a ser el imán de esta serie inspirada en la película que ellos mismos protagonizaron en 1984.

Ralph Macchio y William Zabka vuelven a ser el imán de esta serie inspirada en la película que ellos mismos protagonizaron en 1984.

Ahora el alcohólico cincuentón Johnny (William Zabka) repara las casas de los ricos en Los Ángeles, mientras Daniel (Ralph Macchio) dirige una concesionaria de autos con eslóganes orientales: “Le damos una patada a la competencia”.

El karate no murió en los '80. Su efecto nostálgico, cerca o lejos del kitsch, fue la garantía del fervor que inspira Cobra Kai, incluso en las nuevas generaciones. La serie supo reflotar el duelo entre el rubio Johnny (un machista anti-inmigrantes afín a la era Trump) y el morocho Daniel (liberal, candoroso y emprendedor).

Con diez episodios de media hora por temporada, Cobra Kai surgió en 2018 en la plataforma YouTube Red, pero explotó en 2020, al pasar a Netflix. Allí logró audiencia global sin límites de edad. Y ahora juega sus fichas a fondo: la luz contra la oscuridad, en medio del melodrama familiar.

Si Macchio y Zabka nunca intuyeron que renacerían laboralmente en Cobra Kai, tampoco imaginaron que sus sucesores teenangers serían un genial recurso para captar nuevos públicos y poder transmitirles las lecciones fundantes de Karate Kid: “No hay malos alumnos, sino malos maestros”. Y la resiliencia se logra con una disciplina milenaria, corporal y mental.

Si bien en esta nueva de episodios la estrella sigue siendo la acción, aparecen otros ingredientes, con toque de romanticismo y comedia.

Si bien en esta nueva de episodios la estrella sigue siendo la acción, aparecen otros ingredientes, con toque de romanticismo y comedia.

¿A qué otra saga legendaria hace acordar, sino a Star Wars? En esta reinvención del ayer para la era del streaming que es Cobra Kai, los aprendices complejizan el rencor de sus mayores. En el fin de la segunda temporada quedó en coma Miguel Díaz (Xolo Maridueña), el discípulo de Johnny en el dojo de Cobra Kai.

Es compasivo, pero la mala influencia de aquél lo volvió vengativo y sin piedad. La patada y la caída que lo llevaron al hospital fueron culpa de Robby Keene (Tanner Buchanan). Johnny es su padre ausente y Robby, para vengarse, tomó lecciones con su enemigo: Daniel.

Encima sale con la hija de aquél, Samantha LaRusso (Mary Mouser), que, para peor, fue novia de Miguel. El triángulo amoroso podrá ser visto como un cliché en estos tiempos menos posesivos, pero aquí todo remite inevitablemente a Karate Kid. Por eso no tardó en regresar el villano absoluto: el sádico fundador de la orden de Cobra Kai, John Creese (Martin Kove). Con las cartas echadas, el dilema será lidiar con los efectos de la fatídica pelea en West Valley High School.

Cobra Kai no triunfa sólo por añoranza: alcanza su mayor potencia actoral y humorística con Daniel y Johnny, nunca oxidados en su visión opuesta del karate. “Papá, ¿nosotros no éramos los buenos?”, duda Samantha, entre dos amores. Daniel la mira con ternura: “Lo somos. O al menos lo intentamos”. Y remata: “Pero no podemos huir de los problemas”.


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